NUTRICIÓN Y DIETAS

Siete Consejos Para Seguir La Dieta Flexible Y Perder Peso Con Ella

7 formas de estimular el metabolismo cuando tienes.. Una vez con la unidad del alimento o plato que deseamos, es importante sentarnos a degustarlo, sin distracciones y disfrutando el mismo. Una vez especificado el alimento que deseamos, es recomendable comprar una unidad (no más) de aquello que vamos a ingerir. Por ejemplo, comprar un helado de los sabores que más nos agraden y no una tarrina completa o un kilo de helado. Así, si deseamos un dulce por ejemplo, intentemos especificar qué deseamos comer puntualmente, por ejemplo: un helado o un bollo de chocolate. Es decir, para que verdaderamente perdamos peso, es necesario que primen alimentos saludables y ligeros, pero también es admitido en una dieta flexible incluir dulces por ejemplo, u otros alimentos que nos apetezcan en cantidades (y raciones) limitadas. El ejercicio puede ayudarnos a controlar la cantidad que comemos, a sabernos capaces de limitar la ingesta de alimentos calóricos pero placenteros o bien, a retrasar su ingesta.

Para no caer en la tentación de comer comida comprada o de desayunar un bollo y un café comercial porque no hay nada en casa para consumir, lo mejor es planificar las comidas de cada día, pensando aunque sea, con horas de antelación lo que comeremos en la próxima ingesta. Si nuestra comida preferida son las patatas fritas de bolsa, debemos limitar su ingesta a ocasiones particulares como mencionamos en el caso anterior, por ello, mejor no tener grandes bolsas a nuestra disposición o a nuestro alcance todo el tiempo. La Clínica Mayo también lanzó hace un tiempo un informe en el que calculaban cuántas calorías se quemaban realizando ejercicio físico en base al peso. Las necesidades calóricas de cada uno de nosotros depende de diferentes factores y será en base a esto que podemos calcular cuántas calorías tendríamos que reducir de nuestra dieta diaria para conseguir perder peso. El problema es que en la actualidad vivimos rodeados de alimentos calóricos y es muy fácil que consigamos superar nuestras necesidades calóricas sin llegar a quemarlas.

Dieta Para Perder Peso

Esto se traduce en una alimentación más instinstiva y ajustada a las necesidades del cuerpo. A diferencia de lo que muchos creen, la dieta flexible no implica comer lo que tengamos deseos en cantidades ilimitadas, sino que implica no erradicar ningún alimento de la dieta y en el marco de una alimentación variada, incluir alimentos placenteros. En una dieta flexible, reconocer la diferencia entre la necesidad de comer o hambre y los deseos o el apetito resulta clave. Entonces, lo más aconsejable es que limitemos las veces que ingerimos alimentos por apetito (sin eliminarlas por supuesto), y que la mayor parte de las veces que consumimos alimentos lo hagamos por hambre. Si tenemos hambre podemos comer cualquier cosa y ello nos satisfacerá, por lo tanto en estos momentos recomendamos siempre optar por alimentos saludables, mientras que si tenemos apetito desearemos algo en concreto, específico, frecuentemente placentero y poco sano. Así, terminamos consumiendo alimentos como bollos, snacks, chucherías, fiambres u otros que no son en absoluto saludables. Son estas reservas de grasa a las que necesitamos acceder si estamos buscando perder peso.

Al momento de adelgazar las dietas de moda que se caracterizan por su carácter rígido y estricto pueden ocasionar graves consecuencias en nuestro organismo y no ser verdaderamente efectivas para bajar de peso a largo plazo. Las investigaciones encuentran que, aunque para adelgazar es más importante la dieta, la pérdida de peso más sostenida a largo plazo se da cuando se combina dieta y ejercicio. Es por ello que llevar una dieta en la que se reduzca el número de calorías que ingerimos es la clave para la pérdida de peso.

Que la dieta sea la clave para perder peso no quiere decir que el ejercicio físico no sea importante o necesario. Metabolismo rapido o lento . Un ambiente seguro es aquel que no pone en riesgo todo el tiempo nuestra dieta ni tampoco aquel que nos exige en demasía control “para no tentarnos”. A esto hay que sumarle el hecho de que existe una adaptación metabólica por la que, según las últimas investigaciones, con el tiempo quemamos menos calorías haciendo la misma cantidad de ejercicio. Asimismo, tendremos menos episodios de “apetito” o tentaciones si estamos menos estresados, por ello también siempre es bienvenido el ejercicio que además, fomenta el balance calórico negativo necesario para adelgazar. Además, trabajar nuestra musculatura nos permitirá conseguir quemar más calorías en reposo. Cuando hemos pasado muchas horas sin comer, es normal que nuestro cuerpo tenga niveles de hambres elevados y ante estos, hormonas como la grelina por ejemplo nos empuja a escoger alimentos placenteros, que eliminen el estrés y aporten muchas calorías fáciles de asimilar. Una dieta flexible requiere autocontrol, autoconocimiento y se beneficia grandemente si tenemos bajos niveles de estrés.

  • Establecemos el peso requerido y trabajamos 3 series de 10 a 12 veces
  • Una mayor tendencia a perder masa muscular
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  • Esquí alpino 314

Recuperando el concepto que esbozamos antes, siempre es recomendable rodearnos de alimentos sanos, nutritivos y en lo posible, que nos ayuden a llevar una dieta ligera para adelgazar. Quizá en algún momento aprendamos a convivir con esta dieta flexible y en casa podemos estar rodeados de chucherías y snacks sin tener deseos de consumirlos (salvo de vez en cuando), pero por el momento lo aconsejable es colmar el refrigerador y nuestra despensa de alimentos saciantes y nutritivos. Sólo de esta forma lograremos calmar el apetito o deseos de comer ese “algo” que nos genera placer. El primero se desarrolla cuando nuestro cuerpo no tiene energía y demanda combustible, mientras que el otro surge a pesar de que no tengamos la necesidad fisiológica de ingerir alimento, sólo por placer. Entre ellas, la acumulación de grasa para las ocasiones en las que lo necesite – por ejemplo cuando se han gastado ya los niveles de energía procedentes de los azúcares de consumo rápido -. Cuando consumimos más energía de la que gastamos, nuestro cuerpo la almacena en forma de tejido graso de manera que se asegure de que tiene energía disponible en el caso de necesitarla – en momentos de escasez -.